Relleno de pollo para gyozas

Dificultad Fácil
Preparación Entre 1 y 2 horas
Temporada Invierno
Tipo Asiática

Estas gyozas de pollo son, simplemente, ¡deliciosas! Aunque llevan un poco de trabajo la verdad es que puedo aseguraros que el esfuerzo vale muchísimo la pena porque el sabor y el acabado final de este platillo es impresionante.

Además, es una comida que os puede durar en la nevera bien un par de días o tres, como un recurso fácil y sano para hacer un primer plato o para cenar en esos días en los que nos da pereza ponernos a cocinar. Rellenamos las masas, las guardamos en la nevera con un paño húmedo y listas para terminar de cocinarse cuando queramos en apenas 10 minutos. 

No hay excusas para no disfrutar de una receta tan rica como esta. 

Ingredientes para 28 Unidades

  • Lo primero que tenemos que hacer es cocer bien las dos pechugas de pollo. Para esto, las ponemos a hervir en una olla con el litro de caldo de verduras (si no tenéis podéis usar agua sin problema), una cebolla cortada en cuartos, un trocito de jengibre pelado y una zanahoria.

  • Salpimentamos el pollo y, una vez empiece a hervir el agua, bajamos el fuego y dejamos cocinar durante, por lo menos, una hora o 45 minutos. 

  • Mientras el pollo se va cociendo nos ponemos a preparar los ingredientes que acompañarán al pollo en estas gyozas. Lo primero será hacer un pisado con los 3 ajos, sal y varias ramas de perejil en un mortero. Machacamos todo bien hasta que se haya formado un pasta con estos tres ingredientes y reservamos. 

  • Por otra parte, nos ponemos con la col. Retiramos las primeras hojas y cortamos el cuarto de col en cuadraditos muy pequeñitos, lo más pequeños que podamos. Incorporamos la col cortada a un bol grande

  • Por otra parte, cogemos un trozo de jengibre (como de 3x3 cm) y lo rallamos. Lo añadimos al bol con la col y salpimentamos un poco. 

  • Cuando el pollo haya terminado de cocinarse, lo retiramos de la olla sin tirar el caldo y lo dejamos enfriar un poco. Cuando podamos manipularlo, lo deshacemos con las manos, como si fuésemos a hacer pollo mechado. Podéis deshacerlo más o menos, según os guste más. A mi, personalmente, me gusta bastante deshecho para que forme como una masa compacta con los demás ingredientes dentro de la gyoza. 

  • Cuando tengamos el pollo deshilachado, lo ponemos en un bol limpio y le añadimos un chorrito del caldo de cocción y el pisado de ajo, sal y perejil. Mezclamos bien, hasta que veamos que todo el pisado se ha repartido por el pollo. 

  • Luego de esto, corregimos añadiendo un poco más de caldo si es necesario y vemos que el pollo ha quedado un poco seco, y lo añadimos al bol con la col y el jengibre

  • También añadimos ahí unas gotas de aceite de sésamo. Removemos bien para que todo se mezcle.

  • Una vez tenemos el relleno de nuestras gyozas nos ponemos a armarlas. Para esto, cogemos nuestras masas individuales de gyoza (podéis comprarlas listas en cualquier supermercado asiático, pero hacerlas es realmente fácil, aquí os dejo la receta de masa de gyozas que yo hago) y, de una en una y con ayuda de una cucharita, vamos rellenando la masa con la mezcla de pollo. 

  • Para crear nuestras gyozas el proceso es sencillo: primero tendremos que tener a mano un bol con agua tibia donde podamos ir mojando las llemas de nuestros dedos. Después, ponemos una pequeña cantidad de la mezcla de pollo en el centro de la masa. 

  • Doblamos la oblea de la gyoza por la mitad, juntando los dos extremos. Separamos un poco y mojamos uno de los dos extremos con un poco de agua. 

  • Finalmente, vamos sellando las dos partes de la masa de nuestras gyozas haciendo pliegues de una de las dos mitades de la masa, unos sobre otros. En realidad, parece muy complicado, sin embargo, una vez que haces el primer pliegue y ves cómo la gyoza se va cerrando, te das cuenta de que este método es incluso más sencillo y rápido que cerrar una empanadilla con ayuda de un tenedor. 

  • Cuando tengamos lista nuestra primera gyoza ya rellena, la colocamos en una fuente y la tapamos con un paño húmedo, para que no se seque la masa mientras rellenamos el resto de las gyozas. 

  • Una vez que tengamos todas las gyozas rellenas, pasamos a cocinarlas. Para esto, en una sartén grande y algo honda untamos el fondo con un poco de aceite de girasol y ponemos el fuego a temperatura media.

  • Colocamos las gyozas dentro de la sartén y esperamos a que se doren un poco por la parte de abajo. 

  • Mientras tanto, mezclamos en un bol unos 300 ml de agua tibia con un par de cucharaditas de postre de maizena (si no tenéis, vale utilizar harina de trigo normal, aunque os recomiendo tamizarla). 

  • Cuando veamos que la parte de abajo de las gyozas ya ha cogido un color dorado, incorporamos a la sartén la mezcla del agua con la maizena. 

  • Las gyozas deben quedar cubiertas de agua hasta algo menos de la mitad; la idea es que se hagan al vapor, no que se cuezan, por lo que no debemos dejar demasiada agua en la sartén y quizás no sea necesario incorporar toda el agua que tengamos en el bol, dependerá también de lo grande que sea la sartén en la que estáis cocinando las gyozas. 

  • Tapamos la sartén y dejamos que las gyozas se cocinen durante unos 10 minutos a fuego medio. Sabremos que están listas cuando toda el agua se haya evaporado del fondo. 

  • Mientras se cocinan las gyozas, nos pondremos a preparar la salsa, un elemento clave para potenciar el sabor de las gyozas de pollo. Para esto, en un bol mezclamos 5 cucharadas de salsa de soja, dos cucharadas de vinagre de arroz y una cucharadita escasa de aceite de sésamo.

  • Sacamos nuestras gyozas de la sartén y las colocamos en una bandeja. Picamos un poco de cebollino y lo echamos por encima. 

  • Finalmente, servimos las gyozas con la salsa ¡y a disfrutarlas!

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