
La ensalada de salmón es una receta realmente sencilla y que nos puede servir, tanto de plato principal para una cena del día a día, como de primer plato o acompañante en una comida con la familia o los amigos.
Además, por lo general, todos los ingredientes que vamos a usar en esta ensalada los solemos tener en casa (salvo el salmón), por lo que también se convierte en un plato barato y fácil de conseguir.
Ingredientes para 4 Personas
Lo primero que tenemos que hacer para preparar esta ensalada es cocer los huevos. Para esto, pondremos los 2 huevos en una olla y los cubrimos con agua. Ponemos la olla a fuego fuerte y dejamos que el agua hierva.
Esperamos 10 minutos y dejamos enfriar los huevos en la misma olla con un buen chorro de agua fría.
Lo siguiente que tenemos que hacer es coger una fuente y cortar el salmón en tiras muy finas. En esa misma fuente, le echaremos un poco de sal y pimienta molida y el zumo del limón. Dejaremos que el salmón macere unos 5 minutos.
A continuación, lavaremos y cortaremos la lechuga o la escarola (lo que más nos guste) en juliana y la distribuiremos en la fuente donde luego montaremos la ensalada.
Cuando los huevos hayan enfriado los pelaremos y los picaremos en trozos muy pequeños. Picamos también las nueces y las reservamos hasta el último momento.
Colocamos el salmón macerado sobre la lechuga en la fuente de la ensalada y aliñamos con un poco de sal, un chorrito del zumo de limón o vinagre de manzana y aceite de oliva virgen extra.
Para rematar esta ensalada, colocaremos por encima los huevos picados, las nueces y las aceitunas negras. También podéis terminar de decorar la ensalada con algunas semillas de sésamo.
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Consejo del día
Para que el bizcocho quede lo más plano posible para después colocar el frosting por encima y que quede distribuido uniformemente, al poner el bizcocho a enfriar colocaremos por encima de este el papel de aluminio que utilizamos para taparlo en el horno.
Por encima del papel de alumino colocaremos un plato llano y algún objeto que ejerza algo de peso por encima, como un bote pequeño de tomate o cualquier cosa que no pese más de unos 300 gramos.
Así, cuando el bizocho haya enfriado toda la parte de arriba estará más o menos lisa para colocar el frosting.
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